En Pontevedra de nuevo...
No ha estado mal el viaje navideño por allí, pero hubo veces que me hubiera comprado un poquito de tiempo (y otras veces lo hubiese vendido...)
El 23-Gran Vía.
Todo lleno de lecheras por la manifestación, fue un escapa como puedas.
El24-Noche Buena.
Las tiendas a punto de rebentar de tanta gente, labios cortados, regalos, temblores de frío, y billetes de metro.
Tuve una cena agradable, así en general (pero Noche Buena sin turrón ni salmón!!)
Pasaban las horas y las copas, y las cantidades de alcohol se sumaban a las anteriores.
Fue cuando mi tío (que otra cosa no sé, pero tecnologías todas las der mundo) sacó el karaoke.
Oh-mai-got
Descubrí nuestras no-facetas. También lo que te puedes llegar a reir con Manolo Escobar y su carro, je.
Escapamos de allí y mi hermana me sacó de fiesta, que de la capital no conocía la noche.
No me acuerdo de como se llamaba el barrio, ni la zona.
Ni me acordaba del nombre de mi hermana ni del mio.
Tendré que volver a salir por allí y fijarme un poco más.
25-Navidad.
Blablabla.
Mucha familia.
He llegado a la conclusión de que la Navidad no consiste en pasarlo bien, consiste en sobrevivir.
26- Ikea.
Pero como me gusta esta tienda joder!
Más que a un tonto una bici.
Lo tiene toooodo tan bien organizado... tan pensado!
Entras pensando en unas cortinas nuevas, y sales con mesas, lámparas, colchas (aunque en casa ya tengas tropocientasmil) y otras caralladas que no sabes ni cómo se montan pero que te pareció que quedaban genial puestás en la habitación.
Un puro placer para el consumista.
Y he de reconocer que no soy nada consumista, como te digo una co te digo la o)
27- Retorno.
A las once en carretera. A la altura de Ourense, el coche nos dejó tiradas.
Llegó la Guardia Cerril (porque mi madre puso el triángulo en donde Dios perdió las zapatillas)
- Señora, pero ha donde se ha ido a dejar el triángulo... !
- No... es que... quería avisarlo con antelación.
Pero madre!! Tanta antelación que la gente ya no relacionaba el triángulo a la entrada del acueducto a tomar por c*** con nuestro coche encunetao.
jaja. Esta mujer es un caso.
Después de la grua, vino el taxi. Metimos las cinco mil ochocientas tres maletas que llevábamos, y salimos.

Fue divertido el viaje en taxi. El conductor tenía el móvil con manos libres, y para buscar el nombre en la agenda, solo tenía que decir el nombre en alto y el telefono lo buscaba, sabeis lo que os digo, no?
Y empezaba a gritar: Ruben. Rubeeen. Rubeeeeeeeeeeeeen!
Y el móvil: (lease pausadamente, con una ele bien marcada) áLvaro.
Y él: Rubeeeeeeeeeeen!!!!
"Álvaro"
jajajajaja
así media hora.
Yo me subía el volumen del mp3 y miraba para otro lado, me moría de la risa... jajaja.
Llegamos a casa sobre las siete de la tarde. Nueve horitas de viaje...
*Cómo se echaban de menos algunas letras...
Y colorín colorado, esta mujer se va a comer un poco.
un beso grueso gentecil-lia
:*